Nos medimos a nosotros mismos: el caso cero.

Convertimos nuestra propia cuenta en el primer sujeto de estudio: el mismo método, sin atajos, y un seguimiento que se puede inspeccionar. Así se ve una metodología que se aplica y se documenta.

TL;DR

  • Convertimos nuestra propia cuenta en el caso cero: a Mosfet IA le aplicamos el mismo método que a los clientes, sin atajos, y lo documentamos corte a corte.
  • Medimos algo estrecho a propósito: en preguntas de nuestra categoría que no nos nombran, cada cuánto nos citan tres asistentes de IA. Durante semanas fue cero; el 3 de septiembre aparecimos por primera vez en uno de ellos.
  • Declaramos qué íbamos a medir antes de medirlo y no afirmamos causas que la evidencia no sostiene. Ese seguimiento verificable es lo que le da robustez a la metodología.

Por qué nos convertimos en el caso cero

Una consultoría que vende visibilidad en IA y no se mide a sí misma está pidiendo una confianza que no ha ganado. Por eso, desde el primer día, tratamos a nuestra propia cuenta como tratamos a la de un cliente: es el caso cero, el primer sujeto de estudio del método.

Eso significa algo incómodo y a propósito. Mosfet IA recorre las mismas etapas que cualquier marca que llega con nosotros, sin atajos y sin acceso privilegiado a los motores. Medimos, intervenimos, volvemos a medir, y dejamos el rastro por escrito.

Este artículo muestra cómo se ve un seguimiento cuando se sigue una metodología: se mide, se documenta y se puede inspeccionar.

Qué medimos, exactamente

La palabra «visibilidad» se presta a inflar. Nosotros medimos algo deliberadamente estrecho: en preguntas de nuestra categoría que no nos nombran, ¿con qué frecuencia nos citan los asistentes de IA?

La aclaración importa. Preguntarle a un asistente «¿qué es Mosfet IA?» y celebrar que responde no mide nada: ahí aparecer es trivial. La medida honesta es cuántas veces nos nombra cuando nadie lo obligó, cuando alguien pregunta por el problema y no por nosotros.

Cada corte son 36 respuestas: doce preguntas en cada uno de tres asistentes, ChatGPT, Gemini y Perplexity. Ese denominador no se mueve entre cortes; así una semana se compara con otra y no con una vara distinta cada vez.

El seguimiento, corte a corte

Durante las primeras semanas, el resultado fue el mismo una y otra vez: cero.

Entre mediados y finales de agosto, cuatro mediciones seguidas, del 13 al 27, nos devolvieron cero menciones en los tres asistentes. Mosfet IA no aparecía en ninguna de las 36 respuestas. Invisibles, medido y fechado.

El 3 de septiembre cambió. Por primera vez aparecimos: dos de las doce respuestas de ChatGPT nos nombraron. Uno de los tres asistentes; los otros dos, todavía en cero. En los cortes siguientes, el 10 y el 23 de septiembre, esa presencia se sostuvo estable: una de doce respuestas en ChatGPT, alrededor del ocho por ciento, y cero en Gemini y Perplexity.

Lo reportamos tal como ocurrió, corte por corte: pasamos de no aparecer en ninguna respuesta a aparecer en un asistente. Contar una medición como si fuera una promesa sería la foto que le criticamos al mercado. Seguir la metodología es reportarla tal como es.

Lo que no decimos

Aquí está la parte del método que no se ve en un tablero, pero es la que le da valor al resto.

Declaramos qué íbamos a medir antes de medirlo. Elegir el objetivo después de ver qué subió siempre encuentra un efecto, y no significa nada. El objetivo de cada intervención queda escrito con fecha, y una entrada no se reescribe después de conocer su resultado; si estaba mal planteada, se agrega otra.

No afirmamos una causa que los datos no sostienen. En septiembre publicamos una página nueva, aparecer en las respuestas de IA, para ocupar un territorio que teníamos vacío. Sería tentador dibujar la flecha: publicamos, aparecimos. Pero la primera aparición fue el 3 de septiembre y la página salió el 13: después. Y aunque hubiera sido al revés, ningún dato de este seguimiento probaría por sí solo una causa. Declaramos por adelantado que esa pieza medía el proceso de producirla; su efecto en el posicionamiento quedaba fuera. La flecha no se dibuja.

Un método en el que se puede confiar es, sobre todo, uno que dice cuándo no puede concluir.

Por qué esto le da robustez al método

Un método es un rastro que alguien más puede seguir.

Cada corte de este seguimiento queda custodiado con su fecha, su origen y una huella que lo identifica, en un registro que un tercero puede comprobar de forma independiente, sin tener que creernos. Es evidencia con fecha, que se sostiene en el tiempo y se puede citar; una captura de pantalla cualquiera la edita y nadie la fecha.

Esa es la diferencia entre decir «mejoramos tu visibilidad» y poder mostrar, corte por corte, qué se midió, cuándo, con qué vara y qué no se puede afirmar todavía. El caso cero lo vamos documentando a medida que ocurre, con el mismo instrumento que apuntamos a cada cliente. Lo que construimos es la trazabilidad que hace que una cifra valga algo.

Conclusión

La visibilidad en IA se puede medir con una metodología y documentar de forma que cualquiera compruebe cada paso. Puede empezar en cero, quedarse ahí varias semanas y luego aparecer en un asistente. El seguimiento, sostenido en el tiempo, es lo que la vuelve verificable.

Nos lo aplicamos primero a nosotros porque el rigor no se delega. El caso cero seguirá corriendo, corte tras corte, y lo seguiremos contando como es, incluidas las semanas en que no pasa nada. Esa constancia es lo que le da robustez a la metodología.

Preguntas frecuentes sobre cómo Mosfet IA se mide a sí misma

¿Por qué Mosfet IA se mide a sí misma?

Porque una consultoría de visibilidad en IA que no se mide pide una confianza que no ha ganado. Convertimos nuestra propia cuenta en el caso cero: le aplicamos el mismo método que a los clientes, recorriendo cada etapa sin atajos, y documentamos el seguimiento para que se pueda inspeccionar, no solo creer.

¿Qué significa «aparecer» en una respuesta de IA y cómo lo cuentan?

Medimos algo deliberadamente estrecho: en preguntas de nuestra categoría que no mencionan nuestro nombre, con qué frecuencia nos citan los asistentes de IA. Contar preguntas que ya dicen «Mosfet IA» inflaría el resultado, porque ahí aparecer es trivial. La medida honesta es cuántas veces nos nombran cuando nadie los obligó.

¿La página que publicaron hizo que empezaran a aparecer?

No lo afirmamos. La primera aparición ocurrió antes de publicar esa página, y ningún dato de este seguimiento prueba una relación de causa. Declaramos por adelantado que esa pieza medía el proceso de producirla; su efecto en el posicionamiento quedaba fuera de esa medición. Afirmar una causa aquí sería justo lo que le criticamos al mercado.

¿Cómo se puede verificar este seguimiento?

Cada corte queda registrado con su fecha, su origen y una huella que lo identifica, en un archivo que un tercero puede comprobar de forma independiente sin depender de nuestra palabra. El seguimiento es un rastro con fecha que se sostiene en el tiempo y que cualquiera puede volver a comprobar.

Sigue leyendo

Método

Qué es TLAS v3 y cómo puntúa la visibilidad.

Ver TLAS →